Cafeína en el embarazo

  • 29 julio, 2019

La cafeína es un estimulante suave que puede aumentar el estado de alerta. Se encuentra principalmente en el café, aunque también está presente en el té, el chocolate, el mate, en algunos refrescos de cola y en ciertos analgésicos.

La cafeína estimula el corazón, el sistema nervioso central y la producción de ácido gástrico, lo que puede facilitar la digestión, y dilata las vías respiratorias de los pulmones.

También puede causar adicción. Demasiado café o té (contiene 2/3 de la cantidad de cafeína del café) puede causar temblores, sudoración, palpitaciones, aumento de la frecuencia respiratoria, dificultad para conciliar el sueño (insomnio), migraña, cefaleas, estrés, gastritis y alteraciones cardíacas. No obstante, la suspensión brusca de la sustancia, podría provocar dolores de cabeza más intensos, irritabilidad y letargia.

El café, además de ser una excelente fuente de cafeína, también contiene, por lo menos, otros 300 ingredientes activos; sin embargo, sólo uno de ellos tiene valor nutritivo: la niacina, una vitamina que se produce durante el tostado del café, pero una taza de éste contiene sólamente 1 miligramo de dicha vitamina (sería necesario beber cerca de 15 tazas de café para cubrir los requerimientos diarios de un adulto).

La cafeína podría favorecer la pérdida de peso, debido a que produce un incremento en la termogénesis y en la oxidación de las grasas, pero siempre, por supuesto si se acompaña de una dieta adecuada en calorías y realizando ejercicio físico regularmente.

La cafeína es un diurético natural y aumenta la tasa de excreción del calcio y, además, interfiere en la absorción intestinal de calcio. Las mujeres deben limitar el consumo de café, ya que, tomando más de 4 tazas al día, correrían riesgo de padecer osteoporosis (enfermedad que debilita los huesos y los vuelve quebradizos) después de la menopausia y durante la ancianidad.

No deben tomarse más de 6 tazas de café o té al día. Y las personas que sufren hipertensión, problemas cardíacos o insuficiencia renal deben limitar su consumo, e incluso eliminarlo gradualmente de su dieta.

Las mujeres embarazadas y las que están amamantando deben limitar su consumo de café a una taza (de grano) o dos (de instantáneo) al día. A la embarazada puede provocarle molestias digestivas y acidez. Como el feto absorbe la cafeína y la elimina más lentamente que el adulto, los recién nacidos pueden sufrir de síndrome de abstinencia. Incluso es recomendable reducir su consumo en caso de estar intentando un embarazo.

Algunos estudios indican que el consumo excesivo de cafeína puede convertirse en un factor que dificulte la concepción. La cafeína en dosis superiores a 200mg diarios incrementa el riesgo de aborto, ya que atraviesa la placenta y llega al feto, que aún no es capaz de eliminarla, y puede alterar el desarrollo del bebé, ya que al ser una sustancia que contrae los vasos sanguíneos, el feto puede tener dificultades para recibir nutrientes y oxígeno. Aumenta el riesgo de parto prematuro, de retardo en el crecimiento intrauterino del feto y de bebés con bajo peso.

Durante el embarazo es aconsejable sustituir la cafeína por infusiones de hierbas libres de esta sustancia como la manzanilla, la menta o la tila.

Tomar café en el embarazo no significa que le vaya a pasar nada al bebé, pero no debe consumirse más de 200 mg de cafeína al día, que serían unas 4 tazas pequeñas de café soluble o 3 pequeñas de café normal, 7 de latas de cola o 5 de té. Aunque lo mejor sería no tomar nada si se puede evitar.

 

Susana Choya Lobo

Nutricionista y Técnico Superior de Nutrición Materno-Infantil

Colaboradora de Letyourselves

 

 

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