El deseo sexual y el momento del ciclo

  • 13 diciembre, 2019

A qué mujer no le ha pasado que, cuando está más fértil es cuando más le apetece tener sexo, y, al revés, cuando puede haber «barra libre», el deseo sexual brilla por su ausencia. Siempre he pensado que, no es que estemos mal hechas, sino que la naturaleza es sabia, y si no existiera el placer sexual nadie tendría hijos. De un gran placer, un gran regalo.
Estos cambios en el deseo sexual los solemos experimentar las mujeres de forma cíclica, unas más que otras. Y, en ocasiones, puede no resultar tan ideal a la hora de vivir la sexualidad en pareja, queriendo al mismo tiempo respetar los ritmos del cuerpo y la fertilidad.

El conocimiento de la fertilidad con los Métodos Naturales ayuda enormemente a saber buscar los mejores deseos sexuales y disfrutar ese ciclismo en pareja.
Si una mujer sabe en qué fase del ciclo está, debe saber que (en general) en la fase infértil tiene más sequedad vaginal, lo cual no favorece el coito, y niveles hormonales que disminuyen su libido y le provocan más cansancio.

 

Cuidar la relación afectiva es importante

Es necesario que exista una buena comunicación en la pareja, para que el hombre se haga cargo de cómo se siente ella. De esta manera, juntos pueden conseguir los mayores deseos sexuales en esas fases infértiles, especialmente en la postovulatoria. Ellos deben trabajar más la parte afectiva (palabras de amor, abrazos, ternura hacia su mujer…lo que viene siendo preparar el terreno. Las mujeres nos activamos más rápido por la vía afectiva), y ellas deben trabajar más la parte física (imaginar, desear, usar lubricante, reservar los esfuerzos físicos para cuando esté con él…lo que viene siendo vencer la falta de ganas).

Este trabajo periódico une muchísimo y la pareja que lo realiza lo encuentra humanamente muy gratificante, a pesar de que pueda costar.
La clave, una vez más, es la comunicación, porque hombres y mujeres no experimentamos igual la sexualidad y, por lo tanto, el sexo (de hecho, ellos suelen estar más disponibles que ellas). Si la mujer no conoce la relación que pueda tener su ciclo con los cambios en su deseo sexual, o no se lo transmite al hombre, pueden acabar como la pescadilla que se muerde la cola: enfados, acusaciones, incomprensiones… Se pueden dejar de sentir queridos y el sexo disminuye. Justamente lo que no queríamos que sucediera.

 

La alimentación también puede mejorar el deseo sexual

Además de cuidar la relación afectiva y comunicativa, la alimentación puede tener un papel positivo en la mejora del deseo sexual de la pareja. Un afrodisíaco es aquello que excita o estimula el apetito sexual. Éstos los podemos encontrar en la dieta:

– Ácidos grasos insaturados que llevan, por ejemplo, los pescados azules, el aceite de oliva y de girasol.
– Verduras varias (puerro, tomate, calabaza, lechuga, pimientos, perejil, apio, zanahoria, espárragos).
– Frutas varias (melón, piña, aguacate, granada, mango, melocotón, albaricoque, fresas).
– Hierbas y especias (albahaca, canela, nuez moscada, romero, vainilla, pimienta negra, ginseng, jengibre, coriandro, mostazas, rábano picante)
– Vino y champaña. Pero sin pasarse que sino el efecto es el contrario.
Y, también, hay que tener en cuenta aquellas cosas que no ayudan a la libido y que debemos eliminar en la medida de lo posible:
– Las carnes grasas que engordan (disminuyen la testosterona en él y los estrógenos en ella).
– La cerveza porque produce pesadez y eso no ayuda.
– El tabaco porque dificulta la circulación.
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