¿Cómo el estrés afecta al ciclo femenino?

  • 8 febrero, 2019

El estrés es una reacción de protección que tiene nuestro cuerpo ante una situación de tensión física o emocional que lo altera. Al mismo tiempo, no todo nos afecta de la misma manera a lo largo de nuestra vida, y no todos tenemos la misma sensibilidad, por ejemplo, el hecho de enfrentarse a un examen puede no ser relevante para algunos y para otros suponer un problema.

El estrés provoca signos físicos y emocionales mientras se mantenga la causa que lo produce. Estos signos pueden ser reconocidos fácilmente: cansancio, mala memoria, dolor de cabeza, problemas con el sueño, alteraciones digestivas, rigidez de mandíbula, etc. En ocasiones, el estrés puede convertirse en crónico, manteniéndose el cuerpo en alerta incluso cuando ha pasado el «peligro». En este caso, es posible que con el tiempo suponga un problema de salud, como un aumento de la presión arterial, depresión o ansiedad, problemas de la piel, y alteraciones continuas en los ciclos menstruales, entre otros. Es bien sabido que el estrés es una de las situaciones que afectan a la fertilidad, tanto del hombre como de la mujer, por lo que es un factor a tener en cuenta cuando se desea embarazo.

Cuando hay estrés se produce una respuesta fisiológica que consiste en una liberación de hormonas concretas. El mecanismo de defensa ante una situación estresante es el siguiente: primero se activa el sistema adrenérgico del cerebro, liberando Adrenalina y Noradrenalina. La producción de Adrenalina estimula que el hipotálamo libere CRH (hormona liberadora de corticotropina) y Endorfinas, éstas últimas tienen efecto analgésico y producen sensación de bienestar. La CRH ordena a la hipófisis secretar ACTH (hormonas adrenocorticotropas) que, a su vez, estimulan la secreción de Cortisol por parte de las glándulas suprarrenales. El Cortisol protege del estrés con una potente acción antiinflamatoria para adaptarnos, estimulando la síntesis de nueva glucosa y depositando los triglicéridos en el tejido adiposo, ambos son fuente de energía.

El hecho de que haya activación de la CRH por el estrés, puede hacer que se bloquee la GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas) encargada de liberar FSH y LH (responsables de la maduración folicular y ovulación) alterando así el curso normal del ciclo ovárico.

 

Alteraciones en el ciclo ovárico: ¿es posible percibirlas?

El estrés es una situación especial que puede alterar los ciclos ováricos con bastante frecuencia. La mujer que lo sufre es capaz de verlo reflejado al seguir sus ciclos con un Método Natural, porque dependiendo de la fase el estrés alterará o no el desarrollo de ese ciclo:

  • Cuando el estrés sucede en la fase Preovulatoria, se puede frenar el proceso de maduración folicular. Esto se ve evidente ya que esta fase se alarga más de lo normal, retrasándose la ovulación. Incluso podría pasar que si el estrés tiene lugar en el momento de la ovulación, ésta puede verse anulada. Una vez el estrés pasa, la actividad ovárica se reanuda. Es posible que a raíz del estrés en la fase preovulatoria, la postovulatoria se acorte.
  • Cuando el estrés sucede en la fase Postovulatoria o Lútea, como la mujer ya ha ovulado, el estrés no afecta al curso natural de ese ciclo.

Resulta una ventaja conocer cómo son los propios ciclos, porque de esa manera la mujer es capaz de afrontar alteraciones de los ciclos como ésta, y saber las razones de porqué. Tanto si lo que desea es evitar un embarazo, o conseguir la gestación, reconocer la fase fértil y el día probable de ovulación es clave.

Y si la mujer es usuaria de algún Método Natural, es bueno que tenga de referencia a alguna persona experta en ellos para poder acudir en caso de dudas.

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