El autoconocimiento de la fertilidad para la prevención del cáncer ginecológico

  • 20 mayo, 2019

El 8 de mayo, coincidiendo con el Día Mundial de Cáncer de Ovario, tuve la oportunidad de visitar a la doctora Sonsoles Alonso, ginecóloga oncóloga del Hospital MD Anderson Cancer Center de Madrid desde hace ya 10 años. Sonsoles insistió en la importancia del autoconocimiento de la fertilidad para la prevención del cáncer ginecológico, especialmente el de endometrio, ovario y cérvix.

 

¿Es posible que la mujer pueda adelantarse y sospechar de alguna alteración gracias al autoconocimiento de su fertilidad?

Es fundamental conocerse a una misma, cómo funciona el cuerpo. Cuando haces control de la fertilidad de forma natural con los Métodos de Conocimiento de la Fertilidad, eso te obliga a conocer tu cuerpo, los cambios de cada mes, tus ciclos. De esta manera es más fácil detectar cualquier alteración y poder realizar un diagnóstico precoz de cualquier enfermedad maligna o benigna.

Animo a las mujeres, a todas, a que se conozcan a sí mismas, siendo lo más aconsejable un método natural que nunca es invasivo y respeta la salud. No puede ser que una mujer no sepa cuándo fue el último día de la regla, cuánto le duran los ciclos o las variaciones de los últimos meses. Es un mínimo. Por otro lado, poder enseñar a nuestras hijas a conocerse a sí mismas les ayudará en el futuro.

En definitiva, es un conocimiento básico que va más allá, para detectar un cáncer de manera precoz.

Es fundamental conocerse a una misma, cómo funciona el cuerpo.

 

¿Qué tipos de cáncer ginecológico hay?

De todos los cánceres ginecológicos que hay, el más fuerte es el de mama, que veremos en otra sesión porque da para mucho.

Los siguientes, por orden de mayor prevalencia son:

  • Cáncer de endometrio. Se dan 40.000 casos al año en España. Se diagnostica en mujeres mayores a partir de los 55 años, y en un 25% en mujeres menores de 40 años.
  • Cáncer de Ovario. Se dan 3000 casos al año en España. Se diagnostica en un estadio avanzado. En España mueren 1600 mujeres al año.
  • Cáncer de Cérvix. Se dan 2000 casos al año en España, siendo a nivel mundial es muy frecuente, más que el de endometrio. En España es el menos frecuente porque existen citologías periódicas y prevención.

 

Fuente: Asociación Española Contra el Cáncer www.aecc.es

 

¿Qué hace sospechar o qué signos avisan a la mujer que algo negativo está pasando?

Depende del tipo de cáncer. Vamos a ver poco a poco cada uno de los tres:

 

  1. Cáncer de endometrio o de cuerpo uterino

Se diagnostica en etapas precoces porque enseguida da la cara con sangrados vaginales anómalos, que pueden ser reglas muy abundantes, sangrados intermenstruales, mujeres en premenopausia con pocas reglas que de repente sangran mucho, o en menopausia instaurada aparecer sangrado abundante.

Un sangrado abundante se considera respecto a lo basal de cada mujer. De ahí la importancia del control de los ciclos y del autoconocimiento que permite a la mujer reconocer esas variaciones en el sangrado, primer signo de alerta.

Mediante ecografía se ve en muchas ocasiones que esos sangrados anómalos son pólipos endometriales, la mayoría de las veces benignos. Siempre se quitan para prevenir las células cancerígenas.

Como decía al principio, el cáncer de endometrio se da en mujeres por encima de 55 años que ya han tenido la menopausia, al menos tres años sin regla y que empiezan a manchar rosáceo, y en un 25% de los casos son mujeres menores de 40 años. En éstas últimas se asocia a un signo hereditario, el síndrome de Lynch, con antecedentes familiares de mama, endometrio o colon.

 

Un sangrado abundante se considera respecto a lo basal de cada mujer. De ahí la importancia del control de los ciclos y del autoconocimiento que permite a la mujer reconocer esas variaciones en el sangrado, primer signo de alerta.

 

Cuando se hace un diagnóstico en estado precoz, normalmente se quita el útero y según el estadio quimio o radioterapia, depende. En casos en los que la mujer no ha sido madre y desee serlo, se trata de quitar solo la parte tumoral, pero son casos muy específicos y bajo control y tratamiento de médicos muy expertos.

¿Existen causas evitables de este tumor?

Un factor de riesgo es la obesidad. La grasa periférica produce estrógenos que se descompensan con la progesterona y estimulan más el endometrio produciendo el tumor.

 

  1. Cáncer de ovario

Este tipo de cáncer es conocido como el “silent killer”, porque no da la cara, y cuando se diagnostica está muy avanzado, pudiendo producir un cuadro muy grave. Hoy en día es posible con controles y estudios genéticos poder diagnosticarlo en estadios más precoces.

Aunque en la mayoría de los casos no da la cara, si una mujer sabe cómo son sus ciclos, puede reconocer cambios en los dolores periovulatorios. Cuando el dolor sucede fuera de la ovulación o mantenido en el tiempo es aconsejable hacer una revisión ginecológica. También son síntomas un dolor constante en la zona pélvica, estreñimiento, y el abdomen inflamado de forma constante y con dolor. Si está avanzado por escáner o tac se ve la tumoración ovárica.

Lo cierto es que, en este tipo de cáncer, la revisión anual ginecológica ayuda, pero no es suficiente. Además, no hay indicadores sanguíneos. Por lo que aconsejo aprender a conocerse a una misma para detectar cualquier dolor fuera de lo habitual, para ver si aparecen sangrados “locos” u ovulaciones fallidas.

El tratamiento de este cáncer depende mucho del estadio. A veces el cáncer está presente en los dos ovarios.

Generalmente, al diagnosticarse en estadios avanzados, la cirugía y la quimioterapia son fundamentales. La operación debe realizarse en centros con experiencia, donde hay cirujanos oncólogos expertos. Una buena intervención, que no deje restos tumorales, junto con la quimio, prolonga la vida muchísimo, 10 años o más, cuando antes no se vivía más de un año.

Cuando el tumor está en estadio inicial, y la mujer desea tener hijos en el futuro, a veces, se puede el otro ovario y el útero.

 

Aconsejo aprender a conocerse a una misma para detectar cualquier dolor fuera de lo habitual, para ver si aparecen sangrados “locos” u ovulaciones fallidas.

 

El cáncer de ovario es de crecimiento más rápido que otros, y tiene más capacidad de diseminarse por el abdomen y sangre produciendo metástasis. Sobre esto existe una teoría, que explica que donde se origina el cáncer es en la trompa, de ahí las células se sueltan y se imantan en el ovario. Esas células van por otras partes del abdomen o pelvis, por eso es tan agresivo.

En la prevención, además del autoconocimiento de la mujer, sabemos que hay genes que predisponen a padecer cáncer de ovario y también de mama. De manera que las mujeres que tengan una mutación hereditaria de los genes BRCA (30% de los casos) tienen más probabilidades de sufrir estos cánceres en algún momento de su vida que las mujeres que no tienen dicha mutación. Esto permite poder estudiar a los familiares de forma precoz.

 

  1. Cáncer de cérvix

Aunque no es el más común, el cáncer de cérvix o cuello del útero es quizá del que más escuchemos hablar porque hay mucha información en los medios. Hace 40 años se desconocía, y hoy sabemos su relación con el Virus del papiloma humano (HPV) y su transmisión por vía sexual. De hecho, la vacuna preventiva de este virus está incluida en el calendario.

Para la prevención del cáncer es aconsejable realizar citologías periódicas, no necesariamente todos los años, cada 5 sería suficiente. De esta manera es difícil que se desarrolle al detectarse de forma precoz.

 

Este cáncer se manifiesta con disconfort genital, sangrados anormales

 

Por otro lado, y como he dicho con los anteriores, es fundamental que la mujer conozca sus ciclos y se observe, que lleve un seguimiento de sus gráficas de fertilidad, ya que este cáncer se manifiesta con disconfort genital, sangrados anormales (por ejemplo, en las relaciones sexuales).

La determinación del HPV sirve para la detección precoz del cáncer de útero. Realmente, es un tema muy amplio, que suele causar muchas dudas e inquietudes. La infección del HPV suele ser transitoria y premaligna, a veces asociada a lesiones de bajo grado que nos dan más información. En estos casos se realiza citología y si es negativa, hasta los 5 años no pasa nada. Se está estudiando constantemente y la mejor forma de prevención que cada cierto tiempo va cambiando. A día de hoy hay tres vacunas, una de ellas monovalente.

 

 

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