Una ayuda para las parejas que pasan por la infertilidad

  • 25 abril, 2019

Rocío es una mujer muy especial y querida. Recientemente le pedí esta entrevista en la que nos muestra cómo afronta, junto a su marido, varios años de infertilidad. A las personas que nunca hemos vivido esa situación nos ayuda a empatizar y a hacernos cargo de una realidad muy común en nuestros días.

  • Cuando te planteas tener hijos ¿piensas a priori que pueda existir alguna dificultad?

A pesar de estar acostumbrados a ver que estas cosas pasan, no se suele pensar que le vaya a pasar a uno. Es algo que solo te planteas hasta que lo empiezas a vivir en primera.

  • ¿Qué es lo primero que se siente cuando te dicen por primera vez que algo no va bien?

Miedo y confusión. No sabes cómo afrontarlo, no sabes qué camino tienes que coger, por qué precisamente te pasa a ti. Entonces intentas buscar una causa, y a veces no llegas a saberla.

  • ¿Cómo suele afectar la noticia en el ámbito familiar y de amigos?

En general, no saben cómo reaccionar, ni qué decir. Incluso sucede que muchas veces te meten más miedo o más dudas de las que ya tienes. Muchos comentarios resultan dolorosos, porque te sientes incomprendido de por vida, aunque sabemos que lo que nos dicen es para ayudar y sin mala intención.

  • ¿Qué cosas que se dicen no ayudan nada?

Hay algunas típicas frases que no ayudan nada, al revés, hacen mucho daño. Por ejemplo “relájate, ya verás que os quedáis enseguida”, o te cuentan historias de gente que lo ha conseguido como “pues mi amiga X estuvo diez años, se relajó y ahora tienen cuatro”. Cada pareja es distinta y al final te obsesionas demasiado en el ‘tengo que estar tranquila, porque es por eso que no me quedo embarazada’ o ‘no me quedo embarazada porque no hago esto, como hizo mi amiga Y’.

Estás mucho más sensible cuando se anuncia un embarazo, o cuando se quejan de que los hijos les han limitado su vida profesional o personal, o cuando dan a entender que “ser madre es lo que hace a la mujer ser verdaderamente persona”, lo cual no es cierto, no se es menos mujer por no tener hijos ni se ama menos por no tener hijos.

  • Cuando se valoran otras opciones, ¿la reproducción asistida es una de ellas?

En nuestro caso, después de sopesarlo, esa idea la desechamos. No nos veíamos capaces de dejar que alguien ajeno eligiera entre varios embriones cuál es el ‘mejor’. Aunque entendemos que el dolor o sufrimiento de la infertilidad es difícil de afrontar y se intentan buscar soluciones. En nuestro caso pusimos todos los medios posibles aprendiendo a hacer Métodos Naturales para conocer mis ciclos, y eso nos ha ayudado mucho a saber las causas de la infertilidad. Acudimos a varios médicos que tratan de solucionar la dificultad para conseguir la gestación, de una forma natural, con la seguridad de que los hijos vendrán cuando Dios quiera.

  • En esta situación, ¿sale echarle la culpa a alguien? ¿A tu cónyuge?

Lo que más cuesta es ver que los de alrededor tienen hijos con facilidad. Entonces, en algunos momentos, no sólo te echas la culpa a ti mismo, sino también a tu cónyuge. Esto puede minar a la pareja, justo cuando es importante estar más juntos que nunca. Creo que es necesario no echarse culpas e intentar aprovechar esa circunstancia para unir y no para separar.

  • ¿Cómo afectó y afecta a vuestra relación de manera positiva y negativa?

La parte negativa es que muchas veces nos concentramos demasiado en este deseo y nos quedamos quietos, como esperando a que llegue el momento, sin avanzar personal y profesionalmente. Y la parte positiva es que esta experiencia nos ha permitido estar más unidos como pareja y cuidar la relación de una forma más profunda. Nos ha hecho más fuertes.

  • ¿Cuál es vuestro mejor apoyo?

Nosotros somos creyentes los dos, y nos hemos apoyado siempre en Dios, con fe y esperanza de que lo que sea que suceda será lo mejor. También hablar de ello, con quien sabes que te va a ayudar, sin que sea un tema tabú, y compartirlo con otras parejas que pasan por lo mismo.

  • Algunos consejos que daríais a alguien en la misma situación:

– No concentrarse siempre sólo en tener un hijo. Ser positivos y ver de qué manera pueden ser fecundos de forma distinta (adopción, acogida, asociaciones solidarias, …)

– Tener la casa siempre abierta a la gente, amigos y familia. No es bueno “encerrarse”, aunque sea lo que te apetece en muchos momentos.

– Pasar tiempo en pareja y hablar de nuevos proyectos que no sean ‘tener un hijo’ sino viajes, proyectos profesionales o personales, etc.

– Buscar ayuda (amigos, familia, psicólogo, …) que pueda ayudaros a vivir esta situación de forma positiva.

– Si hay que llorar cuando alguien esta embarazado (y tú por la quinta vez, no) se llora. No pasa nada ni eres una persona horrible por hacerlo.

– Muchas veces ayuda eliminar pensamientos del tipo ‘si como esto, o si hago esto otro…’. No echar la culpa a nadie, ni a uno mismo. Es fundamental tener claro que es un problema de los dos, que tenéis que jugar con esas cartas sin compararse con otras parejas.

– Ver lo positivo que se tiene, las cosas buenas que recibimos cada día (una casa, un trabajo, una familia, unos amigos, …).

 

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